¿Quién tiene el control?
Él que cambia el televisor con el aparato en mano,
o la que decide que canal ver.
A petición de quien sabe que tengo el poder.
¿Quién tiene el control?
Él que cambia el televisor con el aparato en mano,
o la que decide que canal ver.
A petición de quien sabe que tengo el poder.
De cualquier manera no voy atrabajar hasta que este tranquila y todos los pendientes de mi cabeza salgan de una buena vez.
Tener las palabras atoradas, para mi, es como una sensación que comienza a doler justo en medio pecho, que comienza a doler justo en el corazón extendiéndose hasta la cabeza para revolver ideas y complicar los días. Como resultado voy por la vida igual que un zoombie, o peor aun; sin concentrarme en las cosas triviales pero importantes, pasando ante todos como una loca despistada que al caminar pierde la vista entre los árboles, pasea por la nubes y mira a los demás como si quisiera traspasarlos con la mirada. No se porque artes no termino en el suelo cada vez que eso sucede, de acuerdo, una vez me paso. Algunas personas corren, golpean, hablan por horas sin parar, retozan con sus amantes, discuten sin parar, pintan, escuchan música... yo simplemente escribo para no tener que contar a nadie lo que mi corazón lleva dentro, porque la personas, por mas que te amen, no siempre acaban de entender y casi nunca reaccionan como uno espera. El papel y un lápiz son los mejores confidentes que puedan existir, por que simplemente son testigos de todo lo que debes decir; escuchan al suave compás de un secreto o a la furiosa rapidez del desconcierto; solamente escuchan, no interrumpen, no juzgan.... Quién mas entendería que ahora mismo me siento triste por Eva Luna y su amor fallido, agitada por la única noche de amor furioso y triste con su turco melancólico, y la vez feliz por una placida mañana y el delicioso café que me acompaña mientras escribo. A quién contarle que de la nada tengo deseos de un largo abrazo y un regazo para llorar. Pero estoy feliz, o al menos tranquila por este descanso que ya le hacia falta a mi vida, por escuchar a los pájaros mientras escribo notas antidiluvianas, entre manuales de programación que me atosigan con su poco amigable idioma..... de modo que.. será mejor volver con ellos
pd. No hubo revision postuma, asique con la venia de lo iluso y la mala ortografía....
Poema 15
Me gustas cuando callas
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Muchas veces mi profesor de filosofía dijo ante una poca concurrida audiencia de adolescentes “A veces la ignorancia es la felicidad” o en otras palabras: el conocimiento puede acarrarnos infelicidad. En ese entonces yo pensé que era una soberana tontería. Ahora no estoy tan segura de ello. Mi centro de esclavitud esta plagado de jovencitas alegres, joviales, lindas y tan simples: su felicidad esta sujeta a gustos tan desprovistos de complicación que resulta absurdo, para ellas es tema de conversación y fiesta el próximo baile de pueblo al que asistirán con la ropa nueva que su pago semanal pagará, el siguiente logro en su vida es conseguir novio o irse a vivir con el que ya tiene. Y eso las hace tan felices, no esperan otra cosas de la vida, todas ellas apenas y tienen educaron básica y probablemente mas del ochenta por ciento jamás se ha leído un libro además de los de la escuela. Ellas van trabajan, ríen y dejan pasar su vida es espera de un cómodo termino como amas de casa felices madres. Y ¡son felices!.
A mí, con todo y la soberbia de que voy a hacer gala, eso me parece una vida sumamente pobre: no concibo una vida sin mayor aspiración que seguir un camino ya establecido sin ningún crecimiento intelectual, espiritual… siendo la misma persona siempre. No es que diga que la vida sencilla de un ama de casa no sea grata, solo digo que a mi no me lo parece.
Tal vez sea que esas señoritas desconocen la cantidad de posibilidades que podrían explotar y lo mucho que una persona puede alcanzar. Curiosamente yo que lo sé me paso el día pensando en las infinitas posibilidades que estoy perdiendo…
Ellas desconocen y son felices y yo que lo sé ni siquiera puedo encontrar la paz.