4.12.2011

16+3

Pensé que esto de estar embarazada me iba a dar para escribir y escribir, pero al parecer estoy en un estado de letargo increíble. Lo único que quiero en la vida es dormir, o estar acostada o comer. Imagino que eso es lo más cercano que he estado al verdadero estado animal.
Creo sinceramente que debería estar penado en la ley federal del trabajo que las embarazadas trabajen más de cinco horas al día.
Sé que aun me falta la parte más difícil, pero ya estoy plenamente segura que este es el trabajo más cansado y estresante que haya hecho nunca.
Estoy embarazada de 4 meses lunares (16 semanas), asi que van las cuatro cosas de este mes:
1. Estoy gorda, y no gorda linda con pancita de embarazada, no: estoy gorda. Solo parezco hinchada y el mundo no se cansa de decirme que no se me nota nada. Y tienen razón, si me hecho de espaldas apenas y siento el vientre, justo dos dedos debajo del ombligo, asi que sí, la panza que luzco es de pura gordura.
2. Hace dos semanas que uso pantalones de maternidad, porque mis divinos pantalones talla cinco no tienen espacio para mi enorme cadera. Lo bueno es que me quedan algo flojos.
3. Soy una histérica, apenas me duele la espalda y siento un leve cólico, pienso lo peor y quiero correr a hacerme un ultrasonido.
4. Aun no tenemos nombre, me da flojera buscar uno hasta que no sepa el sexo.

Vimos a mi bichito en el ultrasonido de las doce semanas, parecía un chapulín y no dejaba de saltar. Yo aun no me acabo de creer que alguien esté creciendo dentro de mí, no da señales de vida todavía, así que yo me siento la mas mala de las madres porque no logro conectar con el vinculo de súper amor indescriptible….

3.04.2011

10+ 0

Imagino que voy a tener un hij@ de lo mas obediente o de lo más precoz. Apenas me decidí a invocarlo y vino a mí de mi inmediato. O quizás, mientras yo escribía esas líneas el moría de risa mientras comenzaba a echar raíces en algún recóndito lugar dentro de mi.
Un día me di cuenta que mi vista de cada mes no llegaba, lo cual es muy normal, aun así me hice un test casero y dio negativo. Pilluel@. Extrañamente no me puse triste de inmediato (como otras veces), hasta salí del baño con una extraña sonrisa, pero un par de horas después llore como magdalena ante mi evidente incapacidad para germinar frijoles.
Como la visita continuó sin presentarse dos semanas después, me decidí por una pruebilla de sangre que dio un ¿sorpresivo? Positivo. Así, tan simple como un montón de letras negras perfectamente alineadas y vivas, me forcé a sonreír mucho porque uno debe estar feliz en esos casos. Pero la verdad: no me la creía. Pensé que tal vez era un falso positivo y que tendría que demandar al pequeño laboratorio, o quizás había fallado porque en uno de esos olvidos míos tan comunes di mal mi última fecha del periodo. Pesimista y terca de mí. ¿Dónde quedaban entonces las 12 horas de sueño continuas y el hambre descontrolada?
Varios días de indecisión, escepticismo y necedad. Hasta que una mañana, unas lindísimas doctoras del IMSS decidieron que mi vientre no tenía fondo y que probablemente no estaba embarazada o se había detenido desde el principio… Afortunadamente esa misma tarde, un obstetra más experimentado opino que claro que mi matriz se sentía crecida (el dichoso fondo) y pude escuchar un corazoncillo apresurado, como un pollito… ¡estoy embarazada!

Qué más puedo decir… Trato de enfocarme en que todo va a estar bien y estar feliz y esperanzado por este mega regalo, que desde ya, merece todo. (Incluso sobrevivir a la colitis nerviosa sin medicación alguna)

1.17.2011

Quejas

Creo que después de las navidades (pocas posadas, muchas cenas copiosas y sin fin de comidas fuera y hamburguesas y tacos de chon) subí como cinco kilos creo, en realidad no sé cuantos, por la tarde voy con el nutriólogo. Lo raro es que mis pantalones de vestir talla nueve comienzan a apretarme pero los de mezclilla talla cinco me quedan bien. Raro.
Ya tengo tiempo libre pero solo he cocinado unas gelatinas raras y no he hecho nada por el jardín. Se me acaba el tiempo para trasplantar los bulbos de las azucenas y ya casi llega el mes de la poda del rosal. Mi enredadera pereció a boca de las hormigas del vecino que tiene como dos años sin aparecerse por su casa.
Compre una tostadora de pan que no estaba presupuestada… soy pésima con las finanzas.
Porque será que el señor le da chorro mil hijos a los humanos que no los cuidan.
Porque rayos la segunda temporada de The walking dead comienza hasta noviembre…

1.06.2011

Preservar la especie

Mil siglos atrás, cuando contaba apenas unas cuantas primaveras, los santos Reyes me traían muchas muñecas y juegos de té diminutos, además de un vasto surtido de chocolates y galletas. A la vuelta de un mes, las tazas, teteras y demás estaban ya extraviadas, la muñeca había perecido a manos de mi primo el menor, en ese afán suyo de destazar todo lo desconocido y claro, los chocolates fueron devorador por mi eterna compañera: la solitaria. Así que, ya por febrero, jugaba a la casita con todos mis primos, yo era la mamá y todos ellos mis pequeños hijos, si el día era frio decidía que debían tomar medicina para la enfermedad he improvisa algún brebaje sabor limón o uva de polvo, si por azares del destino el día era soleado y bello, improvisaba un bello pastel de lodo y se los daba a comer. Literalmente. Esos fueron mis entrenamientos de mamá: alguna vez los envié a todos al hospital y les cultive una encantadora fauna en la panza.
Quizás por eso siempre pensé que eso de ser madre no estaba implícito en mis genes, pero, un buen día, hace como seis años, soñé que tenía una hija, diminuta y hermosa beba. En mi sueño dormía con ella, muy felices y juntitas. Cuando desperté, lo primero que hice fue buscar mi bodoque rosado (¿Quién dice que no soñamos a colores?) pero no estaba. Lloré, lloré mucho. Acorde a la tradición familiar el sueño aquel era premonición, aquel bebe de mis sueños llego a mí pero solo estuvo de visita en mi panza por un par de semanas. La supe real por un par de horas, y en algún momento del trayecto al hospital, toque mi vientre y le dije; si estás ahí hija, agárrate bien porque he decidido que te quiero. Creo que era un niño, porque no me hizo caso y decidió marcharse, o quizás no luche lo suficiente. A veces las premoniciones fallan.
Desde entonces, y ahora sé que para siempre, pienso en él cada día, reprimo las ganas de enviarle globos en día de reyes y me imagino que mi abuela y su abuelo lo mecen plácidamente en algún lugar donde son felices, Lo extraño, tanto como es posible extrañar a alguien a quien nunca se tuvo en brazos.
Supongo que soy una mamá reprimida. Quiero un hijo, pero el fantasma de no ser capaz de retenerlos me detiene. Le digo al mundo y a quién pregunte que no quiero uno, que son difíciles de criar y caros, que aun tengo muchos planes. Pero la verdad es que me muero de miedo de decir en voz alta que quiero tener un frijol en la panza, y ponerme inmensa de gorda y después regalarle encantada mi tiempo y todo él amor y las enseñanzas que su hermano sembró en mi. Sé que en algún lugar mi pequeño espera a que yo esté lista, las almas jóvenes son mas sabias, aun no está en camino pero es un bebe esperado y deseado desde hace años. Estoy pensando seriamente en llamarlo en serio, en voz alta.

12.22.2010

La siguiente entrada

Este iba a ser un post acerca de lo que planeaba hacer con las finanzas del hogar. Tenía que ver con un préstamo de poco mas de 200 mil con una fabulosa tasa de interés de 500 pesos mensuales. Una ganga, todo gracias al inquilino de mi suegro que accedía al trato con tal de que no le subieran la renta de la casa-local donde tiene un negocio de ropa americana. Este post ya no es acerca de eso porque mi suegro murió el 28 de noviembre. Yo no tengo un papá, y lo cierto es que el señor fue lo más cercano que nunca tendré a uno, fue el primero en recibirme en una familia a la que llegue de improviso cuando aun no se acostumbran a que era yo una presencia lejana, pero constante. Me dio su cariño, atenciones y ayuda de la forma más desinteresada posible, ante él podía denunciar a mi novio y hablar sin miedo, y sí, los hijos que alguna vez me ilusionaron tenían que ver con hacerlo feliz a él también. Desde ese día a hoy, han sido semanas difíciles, de ir y venir, de llorar, pelear y mas llorar, de paciencia, de aprender y de callar. No podría decir todo lo que hay de fondo, porque las cosas así de repentinas no se pueden asimilar, hay planes rotos que nada tenían que ver con finanzas, hay coraje, miedo, impotencia… demasiado dolor. Creo que solo quienes han pasado por estas cosas se dan una día, yo no. No era mi papa en realidad, todo lo que siento ni se acerca remotamente a lo que vive la familia a la que acompaño ahora. Solo espero poder ser la compañera que debo ser.