3.15.2008

De nuevo

Acabo de dar una vuelta por la casa de los amigos solo para descubrir que todas están abandonadas, no soy quién para tirar la primera piedra, pero resulta que de un tanto hacia acá todos estamos demasiado ocupados, ocupados para teclear unas líneas y decir cualquier cosa; es que quiero pensar que todos se dan tiempo para sonreír a un extraño, mirar una mariposa que vuela, dejar huir un suspiro, permitirse sembrar un beso o cosechar un sueño. Yo ando dando tumbos por los días tratando de serpentear un poco la vida, ganando tiempo para nada y buscando espacio para todo, las cosas son así a veces, el tiempo es un ser escurridizo que nos gana la carrera a todos, va pero nunca viene. Así como no vienen los amigos y yo nunca acabo de volver…





1.04.2008

Cambio

Tendría que hablar de sin sabores, caídas, dolores y derrotas sólo para resumir la ausencia y comenzar de nuevo. La verdad no me apetece.
No quiero hablar de hijos perdidos, amores lejanos y mañanas lúgubres.

Tampoco creo en el borrón y cuenta nueva, por eso me cambie de casa con todo y equipaje. Acompañada de aquello y aquellas que inspiran a soñar y seguir viviendo, abriré camino a cosas más simples y menos reveladoras. No dejé Maktub por que es parte de mí, es mi Historia, por eso lo dejamos en manos de Clío.









6.05.2007

Rayuela

Adoro esa sensación de estar embriagado, sentir como la boca se hace agua, es delicioso poder saborear cada palabra… sin duda es una de las mejores cosas que me haya leído –no es que halla leído muchas- pero Rayuela me embriaga… es sencillamente hermosa…

Gracias a La Casa Abandonada y al gatito por meter en mi camino tan maravillosa novela.

Haría un post mas largo, pero no puedo dejar de leer.

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano dibuja.
Me miras, de cerca de miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos es dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siente temblar contra mí como una luna en el agua. ”


¿Diganme si no es capaz de acelerar el pulso?

Descarga Rayuela de Julio Cortazar…. Y vete directo a leer la página 29 ;)
de Magaupload

4.26.2007

Hace siete años

 

Invariablemente las vísperas de mi cumpleaños me ponen triste, debe ser que me resisto a envejecer, quizás.

Hace ya siete años de que cumplí 15.  Al día siguiente hubo una pequeña celebración familiar. Fue un 28 de abril. Yo era entonces una adolescente de raras cualidades, entre las que se contaba no tener aspecto de adolescente. Las  fotografías de aquel día me devuelven mi propia imagen avejentada; seria, soberbia, amargada. Creo que era un desesperado intento por parecer segura. En ese entonces pesaba  unos 15 kilos  más que ahora, el pelo mas o menos del mismo tamaño, pero con un corte descuidado. La viva imagen de una modelo de botero, y por dentro quizás, parecía  el grito de Munic. La iglesia era hermosa, una estilo netamente barroco, creo, una de las joyas arquitectónicas de la ciudad, la música de órgano, un sacerdote que casi me hace vomitar cuando en plena me dio  vino de consagrar,  y un fotógrafo fastidioso que me hizo repetir el drama del vino porque no pudo captar la imagen. La fiesta no fue mala, pero la época sí. No volvería a vivirla ni por  las perlas de la virgen.

Recuerdo que Mina –mi hermana- tenia entonces ocho años recién cumplidos, era una niña de ojos grandes y limpios, con un primoroso vestido de largos listones azules, el pelo corto y unas botas   al estilo de la milicia; "sus tanques". En las fotos aparece pegada a mis faldas con un aire de inocente coquetería. Al lado mi mamá - en un traje verde que no le sentaba muy bien- sonreía orgullosa sosteniendo a un bebe dormido, en el extremo de la foto mi papá que a duras penas contenía las lágrimas. No sé si las lágrimas eran por mí o por sus hijas de sangre a las que no veía hacia ya demasiado tiempo. El cuento es que parecíamos una familia feliz. La foto ase debió repetirse porque yo cerré los ojos, pensaba que cuando mi hermana cumpliera quince, yo tendrá 22.  Parecía una realidad demasiado lejana.

Y heme aquí. La fiesta de 15 años de mi hermana es el sábado 28, un día después de mi cumpleaños, y justo siete años después de aquella foto que debió ser repetida. Mina es  una perfecta adolescente; se pasa horas y horas al teléfono, hace rabietas sin sentido, se maquilla un poco y sonríe la mayor parte del tiempo. Es una quinceañera envidiable. Muy diferente a mi, aún conserva ese aire de niña, es delgadísima y de atributos envidiables. Sigue teniendo los ojos enormes, pero esta vez en lugar de tanques llevara unas zapatillas rosas… con una ridícula flor en el tobillo. Me alegra, me alegra que la vida sea más ligera para ella.  

Lo que no me hace feliz, es que el   tiempo pase tan deprisa, todo se termina, la vida cambia y  la mayor parte del tiempo no nos percatamos de ello. Siete años no son mucho, pero pasa mucho, se van muchas cosas y si pierden otras más. Quisiera haber conservado en una caja a las personas que fuimos por aquel tiempo, ala vida en sí. Desearía extender los brazos al pasado y aferrar y aferrar todo aquello que no quise dejar ir. El tiempo es una cruel realidad. Pasa todos los días, nos habituamos tanto a él, que apenas y nos damos cuenta de las cosas que se lleva y de las que cambia.

Tal vez sea que soy una cursi, pero hay tantas cosas que no quiero que el tiempo se lleve. Ya no tengo 15 años, y a decir verdad me gusta ver la imagen que me devuelve el espejo todos los días, no solo es porque mi cabello luce mejor y la bici   me hace perder kilos, es principalmente porque tengo excelentes motivos para sonreír…. Pero hoy, hoy me atemoriza la certeza de que todo pasa. De que las personas se van de tu vida, de que no podemos aferrar el tiempo, para que los buenos momentos sean eternos.